Nota extraida textualmente de www.eldiadegualeguaychu.com.ar
EN JUNIO DEBE DEJAR EL INMUEBLE DONDE FUNCIONA ACTUALMENTE
La Asociación de Sordos necesita una casa con urgencia

Inmueble donde funciona actualmente la Asociación de Sordos en calle Seguí 188
La Asociación de Sordos Gualeguaychú necesita una gran mano de la comunidad. Mucho más que un gesto solidario, y quizás hasta mucho más que una simple decisión política.
Por Guillermo C. Navarro
gnavarro@eldiadegualeguaychu.com.ar
El dueño del inmueble donde funciona la Asociación desde hace 7 años, decidió poner a la venta la propiedad con cierta urgencia, por lo que desde una inmobiliaria de nuestra ciudad ya le comunicaron a la entidad que a mas tardar a mediados de junio deben irse de allí. Lógicamente, con destino incierto.
Es por eso que es necesaria una o todas las manos juntas para ayudar a esta Asociación que más allá de su bajo perfil, cumple una función de contención importante para el casi centenar de personas no oyentes (jóvenes y adultos) que existen en la ciudad y que de otra manera estarían a la deriva, en una sociedad que no incluye en su funcionamiento a quienes tienen alguna capacidad diferente. Muchos menos aún a quien tiene todo, menos el sentido de la audición.
El contrato que vincula a la institución con el propietario de la vivienda (ubicada en calle Seguí entre Ituzaingó y Colombo), mediante inmobiliaria, vence el 30 de junio, fecha para la cual ya debe estar desocupado. Por lo que la necesidad es urgente.
Para un mínimo funcionamiento de la Asociación de Sordos se necesita una vivienda que al menos posea tres habitaciones y un baño, y que esté en condiciones de habitabilidad ahora mismo. Y aunque parezca mucho pedir, es necesario que esté ubicado en el casco urbano ya que a las personas sordas o hipoacúsicas les resulta muy difícil tener que movilizarse en trayectos largos, principalmente de noche.
Si bien la situación de alojamiento en la ciudad tiene algunas dificultades, es sabido que existen inmuebles desocupados que perfectamente serviría para que funcione la institución. Y la Asociación de Sordos no pide ni regalos ni préstamos, sólo una casa donde poder desarrollar las actividades a cambio del pago de un alquiler razonable.
Sin subsidio y con poca ayuda
La entidad fue creada hace 14 años, y la mitad de ese tiempo funcionó en la sede actual de calle Seguí. Sin embargo, nunca contó con apoyo económico alguno pese a los reiterados pedidos y a una buena cantidad de notas y cartas enviadas a diferentes organismos oficiales y a políticos de turno.
Para tener un contexto de lo cuesta arriba que tiene unos 70 socios que aportan una cuota mensual de 3 pesos, lo que significa un ingreso de 210 pesos. Bastante lejos de los 500 pesos que son necesarios para afrontar el pago del alquiler.
De todos modos, y ante esa situación poco favorable, no bajan los brazos y solo piensan en brindarle lo mejor a los sordos que se acercan buscando contención o simplemente pasar un rato.
La institución cuenta con personería Jurídica y CUIT, y nunca ha recibido apoyo oficial, pero siempre de la comunidad que ha hecho sus aportes mediante rifas, bonos colaboración o asistido a espectáculos que han tenido como fin recaudar fondos para la Asociación y de esa manera mantener los servicios de luz y teléfono.
Por lo menos en el último tiempo desde el municipio se les ofreció ayudar con el pago del alquiler, lo que de poco sirve si no se tiene un lugar físico donde funcionar.
Actualmente la Asociación de Sordos cuenta con una Comisión Directiva cuya presidente es Pamela Pinsolle. Como vice está el señor Hugo Ortiz y como revisor de cuentas Raúl Giglia, entre otras personas que la conforman. Y está Silvia Alfonso, quien es la intérprete de ellos en su relación con los oyentes que se acercan a la entidad a formar parte de los cursos de lengua de señas o de los talleres de manualidades que se dictan.
“Siempre luchamos por el tema de la plata porque los sordos no tienen ni siquiera trabajo, por lo tanto no pueden ayudar a la institución”, dijo a El Día Pamela a través de Silvia, la intérprete.
El itinerario de la Asociación
La Asociación de Sordos de Gualeguaychú comenzó a funcionar en la Asociación Bancaria donde estuvo tres años.
Después pasó a la Escuela de Sordos e Hipoacúsicos Nº 2 “José Facio”, pero la necesidad de ocupar las aulas en ese establecimiento hicieron que tuviera que volver a emigrar.
Hasta que hace 7 años consiguió juntar la plata necesaria mensual para hacer frente al pago de un alquiler en la sede actual, que en su momento era accesible pero hoy resulta muy alto para poder abonarlo, sobre todo teniendo en cuenta las dificultades económicas que hoy tiene la institución.
ver nota