Julio de 2006
LA EXCLUSION SOCIAL

"Algunas ideas son declaradas utópicas por los representantes
de los grupos dominantes que consideran esas ideas
como absolutamente imposibles, en tanto que sólo resultan
irrealizables en el marco del sistema de ideas de orden y poder
que les dan los centros donde nacen".

Paul Ricoeur

El capitalismo liberal, con sus más de 200 años de existencia, ha generado innumerables cambios de comportamiento no sólo en lo económico, sino también en lo social, cultural y religioso. A su vez, estos cambios se adecuan con una claridad asombrosa a las consecuencias coyunturales que va ocasionando. Cuando una de sus alternativas comienza a sembrar insatisfacción desmedida en la población, surge alguna variante que permita retomar la confianza de la gente y así seguir avanzando. La mayoría de la población, debido a la fuerte incidencia de los medios de comunicación y de los referentes económicos que tienen amplia cabida en los mismos, con el correr de los años va perdiendo su estandar de vida y se convence de que las fuerzas del mercado no son bien explotadas por su falta de capacidad para moverse ante un dios tan omnipotente como insustituible.

La desocupación, fenómeno analizado como problema excluyente, en si misma representa solamente una cantidad totalmente flexible de seres humanos, que con mayor o menor ahínco, por un tiempo determinado como mínimo,buscan un trabajo que les permita, aunque más no sea, satisfacer sus necesidades elementales, que no pueden esperar en su satisfacción, como lo pueden hacer las apetencias de ganancias ilimitadas de los especuladores financieros.

El problema surge cuando el hombre cansado de leer avisos discriminatorios de empleo, se guarece en la soledad de su alma y abandona la búsqueda al comienzo, y luego la esperanza de volver a trabajar como si éste fuese un premio sólo para algunos.

Esta es una consecuencia provocada por el capitalismo liberal, por ello ahora se deben analizar las consecuencias sociales de estos marginados de la vida laboral.

La exclusión social es una de las consecuencias finales en el ocaso del capitalismo liberal.

La exclusión implica desalojar a quién estaba antes, o directamente ignorar a quién nunca estuvo. La exclusión social significa echar, sacar, excluir de los beneficios sociales a quienes los tenían, éstos son los nuevos excluidos sociales; o no darle estos beneficios a quienes nunca antes los tuvieron, éstos son los excluidos sociales de base.

La exclusión social que se vive en la familia, tiene una implicancia mucho más grave que la desocupación, la cuál se analiza en forma individual.

Como lo expresa con solvencia Beatríz Balian de Tagtachian la exclusión social de base incluye aaquellos que nunca tuvieron familia, son analfabeto, malnutridos, discapacitados de nacimiento, sin hogar, indocumentados, sin las condiciones mínimas para acceder a una salida laboral. La nueva exclusión social comprende a los que poseen una familia quebrada, están faltos de capacitación, son afectados por la droga, el sida, poseen discapacidad posterior al nacimiento, pierden el hogar, pasan a ser habitantes y no ciudadanos y están comprendidos por el desempleo, el subempleo o el trabajo precario.

Por ello, es indispensable encarar el análisis de este flagelo inexplicable en nuestra sociedad cuando observamos, por otro lado, el despilfarro injustificado de recursos tanto en el ámbito público como privado. Encarar su análisis comprendiendo las lejanas causas que lo originaron.

Sería necesario hacer alusión al trabajo en su visión anterior y durante el capitalismo para comprender los males actuales.

El trabajo anterior al capitalismo guardaba la necesaria convergencia entre el hombre y la obra, el hombre era el autor de la obra, y dejando su impronta buscaba su propia perfección; el valor agregado estaba comprendido por el regocijo espiritual del hecho de poder transformar los bienes dados por Dios para lograr el bienestar de todos los hombres.

Si bien el trabajo es divisible en todos los órdenes de la vida, facilitando el progreso económico, la consecuencia natural de su visión materialista es como afirma Gaudium et spes "el desequilibrio entre la especialización de la actividad humana y la visión universal de las cosas".

También es evidente que "la técnica es aliadadel hombre y le facilita el trabajo, lo perfecciona, lo acelera y multiplica, pero puede transformarse de aliado en adversario del hombre cuando la mecanización lo suplanta" como sostiene Laborem exercens.

El capitalismo liberal fue cambiando la esencia misma del trabajo, para degenerar en el empleo, que consiste en la actividad económica realizada por el hombre por un pago y un tiempo determinado, donde la obra se desprende paulatina y luego definitivamente del hombre, desconociendo éste hasta lo que está haciendo, como y para quién, generándole un estado de inquietud y tensión emocionalque muchas veces se torna insoportable.

La división internacional del trabajo derivada luego en la división del trabajo en la empresa, es parte de la concepción filosófica del capitalismo liberal que comienza a transferir el valor agregado del trabajo al capital.

En primer lugar se divide el trabajo en etapas consecutivas, debiendo los trabajadores capacitarse para hacer una parte determinada del bien, parte cada vez más intrascendente y desconocida. Este proceso se fue acentuando a través de los años hasta llegar definitivamente a los gloriosos años de la globalización que por medio del dios del mercado se regula lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, lo justo y lo injusto. Este proceso indefinido de frustraciones bien camuflados por los mentores del capitalismo liberal y sus difusores, llega en la actualidad - por la codicia sin límites de susinsaciables intérpretes - a consolidar el paso definitivo de la división del trabajo: la flexibilización laboral y la correspondiente terciarización de actividades.

En tiempos tan afectos a participar de manifestaciones trascendentes como el Jubileo del mundo empresario en Roma, sería importante comprender que estos pasos decisivos dados en el ámbito laboral como la flexibilización y la terciarización laboral se encuentran decididamente en el camino opuesto a la concepción del trabajo sostenido por la Iglesia Católica. Más que nunca es necesario actuar con coherencia.

Quizá se encuentra cercana la era histórica del trabajo pues esta sociedad de consumo ya no tiene salidas.

Gaudium et spes - n° 419 - reclama "que todo el proceso productivo se adapte a las necesidades de cada persona, a su exigencia humana de vivir..., a su vida familiar...,al desarrollo de sus propias cualidades y de su personalidad...,al disfrute de suficiente tranquilidad y de suficiente tiempo libre para el cultivo de su vida familiar, cultural, social y religiosa".

Cuanto más alejado de la realidad el concepto elemental de que el trabajo tiene como primera característica la de su importancia vital, la de ser absolutamente necesario para la subsistencia de la humanidad.

¡Cuántos excluidos tiene la sociedad de hoy!

Se podría pensar en otros términos, en términos reales, en términos definidos por el sentido común.

Entonces sí podríamos afirmar que todos vamos quedando excluidos. Son excluidos los que definimos anteriormente. Son excluidos primero en lo económico y luego en lo social.

Pero para ser incluido es condición necesaria poseer un bienestar social aceptable. Ahora bien, trabajar todo el día en desmedro de la familia, de los amigos, de las recreaciones necesarias, etc.,atenta contra dicho bienestar.

El mal llamado incluido económico es ya un ser humano estandarizado, que realiza tareas repetitivas, ya sea en una fábrica, en un banco, o en una escuela, no va quedando tiempo para la creatividad y la iniciativa personal; sólo queda tiempo para la capacitación. Capacitación que consiste en aprender a dominar con el máximo de eficiencia posible a todo aparato ciberrnético que se produzca y se le cruce en el camino.

¡Pero . . . .cada vez somos menos, somos menos hombres!

Y todo ello para que muy pocos disfruten de un enriquecimiento vergonzoso, que al final de cuentas tampoco disfrutan, porque de tanto pensar y decidir como ganar y como tener cada día más, no les queda ni tiempo para el goce superfluo de las cosas materiales que generan.

Aunque esta dictadura ideológica no deja pensar, es momento de comprender que la iniciativa personal más significativa será aquella que se destine a generar ideas que nos permitan gozar a todos de la belleza de la vida.

Como la actividad económica es el instrumento necesario, en el sistema socioeconómico en el que vivimos, para proveer a los hombres de los medios inspensables para su subsistencia y su enriquecimiento espiritual permanente, la causa originaria de la exclusión social es la disminución acentuada y permanente del trabajo, única fuente de inserción en esta sociedad de miles de millones de seres humanos.

Roberto E. Franco 29.04.01

 

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