Agosto de 2006

EFICIENCIA, TECNICA, EFICIENCIA ECONOMICA
Y EFICACIA MORAL

"Los poderes políticos y económicos parecen basar
la informatizaciónsobre un postulado de supervivencia:
favorecer al máximo las tecnologías de punta,
bajo penade llegar a ser en el futuro un país subdesarrollado.
Y éste parece ser el único argumento que está en la base
delas opciones que nos son impuestas, sin tener en cuenta,
como prioritarias, las necesidades del hombre y los valoressociales".

Los desafíos y riesgos de la informática y la inteligencia artificial
Jean Friant

La economía, en la búsqueda de responderse las preguntas de qué producir?, cómo producir? y cuánto producir? utiliza los avances de la ciencia y de la técnica de la manera que mejor contribuya a alcanzar sus fines.

Ahora bien, lo que deberíamos dilucidar es si esos finesprocurados a través de una ciencia y una técnica determinada, persiguen un fin económico independiente de toda norma ética, o por el contrario se ordenan en todo momento al hombre, respetando una visión antropológica y filosófica que lo contenga a éste en toda su dimensión.

El pensamiento neoclásico que orienta casi exclusivamente el pensamiento económico actual, pues es el impulsado y sostenido por la mayoría de los centros académicos y medios de comunicación de la mayoría de los países, "siempre quiso construir una teoría general deductiva partiendo de principiosexplicativos sacados a luz tras laboriosos procesos de reflexión" (1) y además siempre mostró una manifiesta oposición a la historia, "pues la primacía de la historia parece al positivista la negación de toda posibilidad teórica" (2).

La escuela neoclásica desarrolla una ciencia, en el mundo occidental, dentro de un clima cultural que podemos denominar de la modernidad, en la cuál la característica sobresaliente es la exaltación del sujeto.

Por ello es necesario reflexionar sobrela validez, desde el punto de vista ético de las investigaciones científicas y de las respectivas derivaciones tecnológicas. El punto sobresaliente es sin dudas "considerar al hombre, en cuanto sujeto autónomo, como emergente de una razón y de una libertad son sometida a límite alguno, plenamente auto suficiente En la exaltación de la subjetividad del hombre, se reduce la realidad a una simple y pura materialidad. Esto de hecho es el origen del desarrollo de algo absolutamente nuevo, de la ciencia y de sus aplicaciones tecnológicas y el germen de crisis que tal desarrollo trae consigo, aquello que en su origen se presenta como una nueva prospectiva de carácter gnoseológico, derivará en un modelo de relación entre hombre y mundo que presupone una insalvable dicotomía entre estos dos términos". (3)

Pero, como se deja de lado todo lo expuesto en el párrafo anterior, llegamos a que en el camino que se transita actualmente primero se busca la eficiencia técnica y luego ésta se la subordina a la eficiencia económica, pero en este punto finaliza la historia, pues se ignora por completo la necesaria subordinación de ambas a la eficacia moral.

Para la modernidad esto suena antiguo, por no decir retrógrado, pues el hombre solo interesa en tanto y en cuanto es apto para producir y probo para consumir.

Es apto para producir cuando "declarada la cesación de la razón, pues se ha afirmado la inexistencia de la verdad, y cuando no puede sustentarse una moral si se carece de parámetros, el hombre deviene pragmático ya que el único móvil de su actuar serán sus propósitos. El resultado es la aniquilación de la persona en cuyo reemplazo se sitúa el tecnócrata". (4)

Es probo para consumir cuando asume en todo su esplendor las condiciones del hombre económico, deslizando su accionar a la satisfacción de sus necesidades materiales y abandonando progresivamente las necesidades espirituales y religiosas que son las que le permitirán mantener un equilibrio permanente.

Por lo tanto la eficiencia técnica procura combinar los factores productivos de tal manera que se pueda alcanzar el máximo de producción. En este punto es importante destacar, que el trabajo del hombre es considerado como un factor más de producción, ignorando explicitamente que el hombre no es un factor de producción, sino un agente de la producción.

La eficiencia económica utiliza la combinación técnica que resulte más provechosa desde el punto de vista productivo, pero que al mismo tiempo sea también la que resulte de menor costo.

Si nos quedamos, en este análisis utilitarista y materialista con estas dos eficiencias, es evidente que el hombre será un factor con el mismo valor de las máquinas, robots y otros insumos necesarios en el proceso productivo. Entonces, no debe llamar la atención los grandes desequilibrios que con mayor frecuencia e intensidad se manifiestan entre la ciencia, la técnica y el hombre. Desequilibrios que se expresan en la desocupación, la pobreza, la marginalidad, la injusta distribución, la financierización (valorización de los bienes y servicios no por su contenido y esfuerzo puesto en su consecución, sino por su revalorización financiera), etc.

Pero en honor a la verdad, y si no se quiere considerar a la ética nada más que como algo externo, como el recipiente que resguarda un contenido que no interesa que sea bueno o malo, pero eso si útil; es indispensable subordinar la eficiencia técnica y la eficiencia económica a la eficacia moral, para que lo que se haga de la mejor manera posible esté orientado a hacer las cosas correctas que son aquellas que satisfacen las necesidades del hombres, pero que al mismo tiempo lo perfeccionar, y que fundamentalmente le den la posibilidad de elegirlas libremente, sin condicionamientos, sin el racionalismo al que se lo arrastra, por el cual se transforma en un esclavo del consumo.

"..... nuestro tiempo asiste a la concreción de la parábola histórica de la llamada edad faustiana de la técnica moderna. De la euforia del sueño faustiano parece nacer un mundo frío e insidioso en el cual ya no es la naturaleza desnuda, sino el poder obtenido para dominarla, lo que amenaza al individuo y a la especie" (5)

Roberto E. Franco 02.09.97

 

(1) y (2) "La caja negra de las ilusiones perdidas" de Carlos Lessa.

(3) "Los desafíos éticos de la tecnología actual" de Gilfredo Marengo.

(4) "El hombre a-lógico o la finalidad de la educación actual" de Carlos Daniel Lasa.

(5) "Los desafíos éticos de la tecnología actual" de Gilfredo Marengo.

www.marcelodarre.com