Julio de 2006
Ecos Charla Roberto Franco

"Los poderes políticos y económicos parecen basar la informatización  sobre un postulado de supervivencia:  favorecer al máximo las tecnologías de punta, bajo pena de llegar a ser en el futuro un país subdesarrollado. Y éste parece ser el único argumento que está en la base de  las opciones que nos son impuestas, sin tener en cuenta, como prioritarias, las necesidades del hombre y los valores sociales".

La economía, en la búsqueda de responderse las preguntas de ¿qué producir?, ¿cómo producir? y ¿cuánto producir? utiliza los avances de la ciencia y de la técnica de una manera, independizándola de toda subordinación ética.

Ahora bien, lo que deberíamos dilucidar es si esos fines  procurados a través de una ciencia y una técnica determinada, persiguen sólo un fin económico independiente de toda norma ética, o por el contrario se deberían ordenar en todo momento al hombre, respetando una visión antropológica y filosófica que lo contenga a éste en toda su dimensión.

En el camino que se transita actualmente primero se busca la eficiencia técnica y luego ésta se la subordina a la eficiencia económica, en este punto finaliza la historia, pues se ignora por completo la necesaria subordinación de ambas a la eficacia moral, por la cuál el hombre consigue sus objetivos legítimos en el plano económico.

Para la modernidad esto suena antiguo, por no decir retrógrado, pues el hombre solo interesa en tanto y en cuanto es apto para producir y probo para consumir.

Es apto para producir cuando "declarada la cesación de la razón, pues se ha afirmado la inexistencia de la verdad, y cuando no puede sustentarse una moral si se carece de parámetros, el hombre deviene pragmático ya que el único móvil de su actuar serán sus propósitos. El resultado es la aniquilación de la persona en cuyo reemplazo se sitúa el tecnócrata".  

Es probo para consumir cuando asume en todo su esplendor las condiciones del hombre económico, deslizando su accionar a la satisfacción de sus necesidades materiales y abandonando progresivamente las necesidades espirituales y religiosas que son las que le permitirán mantener un equilibrio permanente.

Por lo tanto la eficiencia técnica procura combinar los factores productivos de tal manera que se pueda alcanzar el máximo de producción.

La eficiencia económica utiliza la combinación técnica que resulte más provechosa desde el punto de vista productivo, pero que al mismo tiempo sea también la que resulte de menor costo.

Es indispensable subordinar la eficiencia técnica y la eficiencia económica a la eficacia moral, para que lo que se haga de la mejor manera posible esté orientado a hacer las cosas correctas que son aquellas que satisfacen las necesidades del hombre, pero que al mismo tiempo lo perfeccionan, y que fundamentalmente le den la posibilidad de elegirlas libremente, sin condicionamientos, sin el irracionalismo al que se lo arrastra, por el cual se transforma en un esclavo del consumo.

La mayoría de la población, debido a la fuerte incidencia de los medios de comunicación y de los referentes políticos, económicos y comunicacionales que tienen amplia cabida en los mismos, con el correr de los años ve perder su estandar de vida y se convence de que las fuerzas del mercado no son bien explotadas por su falta de capacidad para moverse ante un dios tan omnipotente como insustituible.

La desocupación, fenómeno analizado como problema excluyente, en si misma representa solamente una cantidad totalmente flexible de seres humanos, que con mayor o menor ahínco, por un tiempo determinado como mínimo,  buscan un trabajo que les permita, aunque más no sea, satisfacer sus necesidades elementales, que no pueden esperar en su satisfacción, como lo pueden hacer las apetencias de ganancias ilimitadas de los especuladores financieros.

El problema surge cuando el hombre cansado de leer avisos discriminatorios de empleo, se guarece en la soledad de su alma y abandona la búsqueda al comienzo, y luego la esperanza de volver a trabajar como si éste fuese un premio sólo para algunos.

¿Qué es el cambio?. La noción de cambio, sinónimo de progreso en este caso, se origina, entre otros pensadores, en Condorcet, ferviente admirador del movimiento ilustrado del siglo XVII y consiste en reducir al hombre a una especie animal, donde se pierde la espiritualidad y hasta la propia persona.

En este caso el progreso se transforma en un fin en sí mismo, es el mismo bien. Entonces el bien absoluto es progresar, y el mal absoluto es permanecer, quedarse parado en el tiempo, la quietud, etc.

Todo lo que permite el progreso es bueno y lo que lo impide o lo frena es malo.

La economía deformada que nos gobierna se ha ido convirtiendo en un dogma inexpugnable. Invade todos los ámbitos del pensamiento y de la acción.

La educación también se encuentra sumergida en este abismo. Ya no se busca la verdad, por el contrario se evita. Toda elucubración teórica a la que se le da un aire de científica, se evita de contrastarla con la realidad. Si ello se hiciera - es lo que corresponde - hasta los mismos declamadores de estas ideas fastuosas se sentirían avergonzados.

Es imposible abstenerse de las vinculaciones lógicas que se han producido a través de la historia con la religión, la filosofía, la antropología, la moral, etc.

Además, es necesario e impostergable hacerlo.

La ideología capitalista – liberal y marxista – ha concentrado en sus fauces todo el ateísmo, el egoísmo, y el subjetivismo que se difunden sin tapujos.

La carencia de una investigación histórica objetiva y abarcativa de todos los aspectos referentes a la infinidad de actividades humanas ha permitido la imposición lenta pero firme del Nuevo Orden Mundial, el cuál difunde a diario su cultura de muerte.

Esta miopía, o mejor dicho esta permisividad exhibida por quienes deberían oponerse a esta cultura de la muerte, solo ha logrado que se observen algunas consecuencias, aunque ellas sean de las menos importantes, de las producidas por esta visión mundialista.

El desastre ecológico, el calentamiento de la tierra, la devastación de regiones enteras no es más que el epílogo de tantos siglos de destrucción de los principios rectores del orden natural.

Es imposible replantear un cambio de fondo a esta aniquilación de nuestro planeta si antes no se promueve la defensa total y sin excepciones del orden natural.

Quizás la indagación profunda de la historia de la economía, sin responder a las exigencias del orden existente, permita abrir una luz aunque tenue ante tanta oscuridad que se presenta a la humanidad en estos tiempos.

Muchas notas serán sorprendentes, otras provocarán hasta el descrédito, otras parecerán irreales, pero al final, al menos, la duda moverá a algunos a interesarse por escudriñar en las verdaderas fuentes de esta ciencia que tantos conflictos e interrogantes provoca entre los hombres.

Fuentes:

* EFICIENCIA, TECNICA, EFICIENCIA ECONOMICA Y EFICACIA MORAL

* LA EXCLUSION SOCIAL

* Reflexiones sobre el fin de milenio: FRENAR EL CAMBIO

* ¿Qué es la economía?

 

 


 

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