ESTRUCTURA DE LAS COMPARSAS
Las comparsas de Gualeguaychú tienen un límite mínimo de 250 integrantes y un máximo de 300 integrantes (ampliado en 20 desde 2009) y un tope de cuatro carrozas y cuatro trajes de fantasía
Esta limitación también ha sido establecida por razones económicas aunque muchos discrepamos con tal criterio porque puede afectar el crecimiento futuro del espectáculo.
Cada año elaboran un tema o argumento que se desarrolla a través de sus distintas partes. Generalmente abre el desfile un grupo llamado comisión de frente, compuesto por figuras muy visibles y trajes impactantes que teniendo relación con el tema, buscan predisponer al espectador. Puede estar precedida de una figura individual que va al frente. A partir de 2007 este tramo de la comparsa cobró más relevancia, por cuanto será la única parte a tomar en cuenta para evaluar el rubro “baile”. Y desde 2010 se prescinde de la denominación baile o coreografía y el rubro pasa a llamarse directamente Comisión de Frente con evaluación a cargo de jurados especializados en baile.
Luego viene la carroza de apertura. Esta contiene generalmente una presentación del tema y es frecuente que lleve en su parte delantera el nombre de la comparsa.
Las dos carrozas intermedias están vinculadas temáticamente a alguna de las escuadras y la de cierre conlleva generalmente un mensaje final integrando un solo conjunto con la batucada.
También se ve a la pareja de embajadores. Son una chica y un varón con vistosos trajes que suelen tener en alguna parte de sus atuendos, los colores o algún símbolo de la entidad patrocinante. Está tomada de las figuras de portabanderas y maestro de sala del carnaval carioca. La mujer es portadora de la bandera y el varón baila alrededor de ella, haciendo pleitesías con un gran abanico, no sólo a la chica sino a la bandera.
Enseguida comienzan las escuadras, generalmente comandadas por una figura o pareja de bastoneros. Cada una representa un subtema dentro de la comparsa, que va simbolizado en el espaldar, tocado, pollera bahiana y a veces hasta en los brazaletes o calzado. Algunas escuadras se complementan con una carroza alusiva y éstas totalizan cuatro por comparsa, constituyendo éstas por su tamaño y esplendor, uno de los aspectos más destacados del Carnaval del País.
Espaldares y tocados: un rubro especialmente a tenerse en cuenta por el espectador, es el de espaldares y tocados. Se llama espaldar al aditamento que los integrantes llevan sobre sus hombros y espalda, donde se asienta la mochila. El tocado es lo que cubre su cabeza. También hay pectorales o pecheras, hombreras, brazaletes, cintos, taparrabos, tangas, caireles, botas, etc. La importancia de los espaldares y tocados, aparte de su belleza, es que en ellos generalmente va simbolizado con alguna figura, lo que el integrante (o toda la escuadra) representa. Por eso, conociendo el tema de la comparsa, hay que saber buscar en los espaldares, tocados etc. sus significados. En algunos casos la representación puede estar en los brazaletes o hasta en las botas.
Cada comparsa tiene sus talleres de espaldares y tocados con sus respectivos especialistas. Un buen espaldar no sólo debe adaptarse al cuerpo de la persona sino además ser sólido aunque liviano a la vez, para que no se rompa (sucede en las mejores familias) y permita bailar cómodamente. Muchas cicatrices o apósitos en los hombros, bailarines que van como inclinados por su peso o bien que llevan sus tocados en la mano porque les molesta, pueden ser signos de alguna falla de confección. Cuanto menos se ve de la estructura de un espaldar, mejor hecho está. Si un espaldar tiene plumas en el frente y no en la parte posterior, dejando ver la mochila, algo le ha faltado: o bien es la primera noche, o faltó plata.
Destaques y trajes de fantasía: Corresponde una previa aclaración terminológica. En el carnaval gualeguaychuense – sin perjuicio de las nomenclaturas en otras regiones- se reserva el nombre de destaque al traje de inmenso tamaño (suele abarcar casi todo el ancho del circuito y gran altura) que exige ser portado con ruedas auxiliares (en algunos casos llevan grupo electrógeno propio); son los más espectaculares de la comparsa, por su tamaño y lujo, por lo que cada una presenta sólo uno y van temáticamente integrados a una determinada escuadra o carroza. Generalmente su peso impide bailar a sus portadores, que se limitan a acompañar suavemente el ritmo. Es un arte saber pasear un traje, haciéndolo circular para que se vea en todas sus partes. Llevan varias ruedas para poder avanzar aliviando la carga y son empujados por el propio portador del traje.
En el carnaval de Gualeguaychú estaban prohibidos los destaques tradicionales (como los de Río de Janeiro), portadores de personas sobre ruedas. Era la persona la que debía porta al traje. Pero a partir de 2009 se permiten los destaques con medidas de hasta 5x5 m y 7 de altura que pueden sobre ruedas portar a una persona.
Los demás trajes de fantasía (excluidos los destaques) son de gran tamaño, costosos materiales y generosos espaldares. Los hay de dos tipos: los de piso y los que van en carrozas. Estos últimos suelen llevar el espaldar desprendido de su portador para que pueda moverse pero en la fiesta especial donde compiten estos trajes, deben bailar con el espaldar puesto. Suelen alcanzar un peso de más de 80 kilos, llevan hasta 2.500 plumas y varios kilos de lentejuelas bordadas una por una con mostacillas, además de piedras, perlas y otros elementos, que en algunos casos superan las 500.000 piezas.
Finalmente están los trajes fantasía que van en las carrozas y solamente se los baja la noche de la competencia en ese rubro, junto con la elección de la Reina.
Aderezos: Es una nueva modalidad habilitada por el reglamento desde 2007. Se llama así al traje que sin llegar a ser un destaque, se apoya sobre ruedas (hasta 3) en razón de su peso. Se permiten hasta 6 por comparsa, que podrán desfilar en conjunto formando una escuadra o bien en forma aislada. Generalmente se incluyen en la comisión de frente.
Las plumas: Las plumas más usuales son las denominadas amazónicas o africanas. También las de faisán, (ésta es la mas costosa) pavo real y las más chicas llamadas rabo de gallo. Se usan con sus colores naturales o bien, teñidas. La pluma blanca es siempre nueva. En cambio las de colores oscuros, muy probablemente han sido teñidas más de una vez. El proceso al que se somete la pluma en las comparsas constituye una pequeña industria, con sus distintas piletas, secaderos, colgaderos, peinado, teñido y otras tareas, las que han generado toda una especialidad, a cargo de los “plumeros”.
La orquesta: Va en una de las carrozas y la vestimenta de los músicos se corresponde con el tema carrocero. El sonido se trasmite por FM a la red de parlantes del circuito, que lo difunde a lo largo de toda la comparsa con exclusión de la parte final, donde desfila la batucada. Los temas musicales hoy día son propios y compuestos por las mismas orquestas. Hasta hace unos años, predominaban temas musicales nacionales o extranjeros popularmente impuestos, a los que se les reemplazaba la letra por la de la comparsa. El carnaval de Gualeguaychú ha ido buscando su personalidad musical. Ha tenido influencias de Brasil, Corrientes, Uruguay, pero el público demanda un ritmo movido que contagie alegría e invite a participar. En algunas comparsas se ha llegado a la siguiente transacción: una parte muy movida, alternada con un tramo de samba para luego renacer el ritmo acelerado. También se ha impuesto estos últimos años el inserto temático: Dentro del tema musical base, se ensambla un tramo de música propia del tema (africana, árabe, p ej.).Todo ello determina los pasos de baile.
La Reina: Va generalmente en una de las carrozas aunque a veces se la ve bailando en el piso. Lleva algún símbolo, corona o diadema, que la identifica como tal, aunque el mejor indicador de su presencia es, obviamente su belleza. Después de la elección de la Reina del Carnaval, desfilan con la corona y banda que les ha correspondido. Desde 2010 se exige que las reinas sean de Gualeguaychú.
Pasistas: Cada comparsa tiene una pasista principal que baila delante de la batucada, siguiendo su ritmo. Generalmente va acompañada de algún varón, o bien un cuerpo de baile.
Comisión de batucada: Se llama así al grupo que va bailando al ritmo de la batucada, precediendo a la pasista, que generalmente va junto al director del conjunto.
BATUCADA ( también llamada batería):
A diferencia del carnaval carioca, en el cual la batucada es un complemento de la música (Una orquesta más reducida, con cavaquinhos –4 cuerdas- y guitarras de 7 cuerdas) a la que acompaña con su ritmo, en el carnaval de Gualeguaychú en cambio, ambas son totalmente independientes. En razón de ello, en las comparsas locales la batucada no va junto a la orquesta sino al final de la comparsa.
Por ese motivo, los bafles de la red que difunden la música de la orquesta, se van desactivando cuando se acerca la batucada, para no mezclar ambos sonidos. De cualquier modo, hay quienes no pueden evitarlo y son víctimas de esa mezcla: son los integrantes de la última escuadra, que al recibir ambos ritmos, por momentos no saben cuál bailar.
Inicialmente las batucadas eran de 80 o más integrantes y ejecutaban ritmo de samba. Luego fueron variando hacia uno más fuerte y acelerado. Todo esto ha generado una discusión: por un lado los que sostienen que se ha desnaturalizado su origen de samba puro, como lo era el célebre Canta Canta (Marí Marí ‘81) o de O’Bahía en sus comienzos. Por el otro, están los que defienden los estilos actuales, argumentando que eso es lo que demanda el público.
Actualmente tienen alrededor de 30 integrantes. Los instrumentos son exclusivamente de percusión y no siempre coinciden con su origen brasileño, ya que allá se usa un redoblante diferente. Otros instrumentos brasileños que se usaron acá y casi han desaparecido son: la cuica (una especie de varilla adosada a un parche que suena al pasarle la mano con presión) y el agogó (en forma de doble campana de distintos tonos) y los pandeiros que son, como su nombre lo indica, primos de la pandereta, aunque de mayor solidez y parche más firme. Se baten con la mano y como casi todos estos instrumentos de percusión, emiten distintos sonidos según el lugar del parche (o borde) en que se los percuta
El ritmo de la batucada es marcado por los redoblantes y surdó. Las casetas le otorgan brillo a ese ritmo, jugando con él. Estas tienen un parche chico que se bate con una varilla, simple o doble, cuyo sonido varía según la posición a la que se gire, al y cambiar la presión de los dedos en el parche. También están los repeñiques, que se distinguen de los redoblantes ya que aquellos llevan un tambor más alto y no tiene vibradores, por lo que emite un sonido más seco.
Pero los que verdaderamente marcan el ritmo base son los surdó. A tal punto, que si el del surdó se pierde, se desajusta toda la batucada. Son del tipo de los bombos y van colgados para ser batidos con un caño, quedando el parche a la altura de la cintura. (Salvo que el ejecutante sea muy petiso). El surdó cambia de sonido según se apoye o no la otra mano sobre el parche. Según algunos, su nombre se origina en la similitud de su ritmo con los latidos del corazón.
Complementan el grupo, los sicuallos formados por múltiples rodillos que suenan al chocar entre sí, al agitarlos con la mano. Suelen usarse también los recu recus, una especie de barra de madera hueca con ranuras que suena al ser recorrida.
Las batucadas son el cortejo que acompaña a la pasista para su mejor lucimiento. Enfervorizan al público y son el broche final del paso de la comparsa, por lo que su actuación si es exitosa, contribuye a dejar en el espectador una sensación final de gratificación y alegría. Para eso y ya que no acompañan a la música, van variando su ritmo buscando que no resulte monótono, mediante cambios que se denominan cortes o paradas. Los cortes y los contragolpes son previamente anunciados por el Director con una señal de la mano o el sonido de un pito y a la señal siguiente los distintos grupos inician o detienen su percusión, o bien cambian de ritmo. Se produce así como un diálogo o contrapunto entre los distintos instrumentos.
La calidad de la batucada se fundamenta en el ajuste de los grupos de instrumentos y en la sincronización con que se hace cada corte. Una buena pasista es generalmente un incentivo para los batuqueros y también a la recíproca.
Tradicionalmente las batucadas se ubican al final junto a la carroza de cierre. Sin embargo en 2003, una de las comparsas -Papelitos- colocó a su batucada en la parte central integrada como percusión con la orquesta