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APUNTES AL MARGEN                                 Por Gustavo Rivas
“…Y AHORA A SEGUIR SOÑANDO, MANTENIENDO VIVA LA LLAMA DEL ENTUSIASMO QUE OJALÁ NUNCA PERDAMOS” (Oscar José Lapalma)

REFLEXIONES…
Teníamos pensado otros temas, como el zarandeado modelo de distribución. Pero el ritmo de los hechos nos lleva a analizar este rompecabezas situacional. No sabemos quién se impondrá. Pero el campo empezó ganando. Ha logrado que en la ciudad nos enteremos, por ejemplo,  que ellos aportan el 56% de las exportaciones y de su trabajo viven demasiados que retiran sin poner. Muchas veces le han sacado al país las castañas del fuego y cuando les iba bien, sufren un brutal zarpazo. Ahora todos hablan del campo; han alcanzado como nunca antes, una muy buena  imagen y el respeto de la gente. De aquí en más, los gobiernos y la ciudadanía les prestarán otra atención: son puntos a favor.
Del lado opuesto -lo dijo un analista- jamás un capital político tan importante se rifó en tan poco tiempo. ¿Y por qué ocurrió esto?
Es un choque entre dos desesperados: de un lado el Fisco, cuya maltratada caja va quedando exhausta. Enfrente, los productores, sentían otra mano en el bolsillo –la enésima- que los dejaba sin plata y sin futuro. Ya había pasado antes y sus protestas, desperdigadas y fugaces, se agotaban en camionetazos o paros breves. Pero esta vez, el mismo gobierno que se excedía en el manotazo, les había venido enseñando nuevos modos de  reclamar. La gente del campo ahora tiene televisión, celulares e Internet; y veía con frecuencia a piqueteros que cortando calles, fácilmente obtenían planes, subsidios y hasta designaciones en puestos públicos. Así, los cortes habían pasado a ser algo legal y rendidor. También se enteraron cómo, para satisfacer a ex empleados de una empresa aérea, les crearon otra estatal, sin aviones pero con sueldos estrafalarios y cuantioso presupuesto que – según pispiaban- salían de sus campos. Y veían cómo otros, atravesando camiones y demás aprietes, lograban traspasos de afiliados, subsidios millonarios, exenciones impositivas y privilegios al calor del poder. Entonces las entidades del campo hicieron lo que no habían hecho nunca. Se unieron todos y se manifestaron en el único idioma que este gobierno entiende: las vías de hecho y la justicia por mano propia.
Algo antes inimaginable, especialmente para las sociedades rurales. Y el gobierno a su vez, hizo –o intentó- lo contrario de lo que venía haciendo: no ceder. Pero era tarde, se había  intoxicado con su propia receta.
Entre los que ahora saben algo más del campo, hay muchos funcionarios  oficialistas, que deberán optar entre los cheques o los votos. Lo más curioso es lo de los gobernadores, porque los ruralistas reclaman justamente lo que a ellos más les debe interesar: el federalismo. Pero están impedidos de sumarse porque desde arriba les restan. Esto nos lleva a analizar la naturaleza del poder central, porque a diferencia de las democracias genuinas, el de nuestra pareja gobernante no se basa en compartir ideas, valores o programas sino en la fuerza de su chequera. Ese poder es volátil y no genera lazos firmes: se sabe que algunos subordinados los aguantan por necesidad pero en su fuero íntimo los rechazan. Como en su momento, ellos a Duhalde.
Con plata, cualquier sonso gobierna, solíadecir Don Pedro Jurado.
PREOCUPACION…
Cuando asoma una crisis, se transparentan las falencias. Al  problema económico se suma el de orden político que enrarece la toma de decisiones: autismo, doble comando, interferencias y reacciones compulsivas. Funcionarios al límite del desgaste o con escaso conocimiento de sus temas, como lo percibieron los ruralistas a lo largo de tediosas reuniones. Claro, se los recluta más por su obsecuencia que por su capacidad. Que no es lo más recomendable, máxime cuando en la cúspide -enturbiada por lagañas ideológicas- se percibe una peligrosa desorientación: “ningún viento es favorable para quién no sabe adonde va..
Sólo así se explica la caprichosa interrupción del diálogo con la columna vertebral de la producción y lo que es peor, querer postergar la discusión para ensamblar el posible consenso, con un fantasioso pacto del bicentenario, tan ilusorio como creer que todo se tapa con un plazazo. Pretender parar la suba de precios con decomisos y ejércitos piqueteros es apelar a un realismo mágico quecontradice al General: “la única verdad es la realidad”. Y en este contexto, el injerto absurdo e irritante de un tren bala, es una patética demostración de no saber dónde se está parado. Alarma esta falta de visión que contrasta con los gobiernos de Brasil y Chile. En semejante contexto, ya no interesa quién gane esta pulseada: todos habremos perdido.
Si a ello le agregamos el virtual vaciamiento institucional, poderes legislativos de vacaciones, jueces asustados y oposición dispersa,  concluimos en cuan lejos está la posibilidad de llegar a consensos básicos imprescindibles. Es muy grave.
ESPERANZA….
Más que los inservibles acuerdos impuestos desde lo alto –a los que llamamos Pactos de la Montota- debieran afianzarse las instancias de diálogo horizontal iniciadas desde lo profundo del interior con gobernadores, legisladores, intendentes, concejales y partidos políticos. Que yendo más allá de la coyuntura, apunte a un compromiso duradero para devolvernos la República, sus Instituciones, el imperio del Derecho, el Federalismo y la irrenunciable condición de volver a ser ciudadanos. (Sergio Bergman)
A no engañarse: el problema económico no es la causa sino la consecuencia de una falencia congénita. Y mientras no se restablezcan los cimientos institucionales, aún la economía más sólida será siempre vulnerada por nuevos tembladerales. Sin esa base re-fundacional, los partidos políticos seguirán fracasando. Si un hombre con sólo estudios primarios -pero libre de contaminación- los suple, marcándoles el rumbo a tantos doctores, es porque algo grave ocurre con  esa dirigencia. Él -más visionario- los invita a despertar y a restituir el orden perdido. Si no lo hacen, en lugar del prestigio conque celebramos el Centenario, llegaremos al Bicentenario entrampados por una encrucijada: vacío de poder o gobiernos aventureros.
Gracias amigos del campo, por este baño de realidad. Todos sabemos un poco más; es un gran paso.
Hasta el domingo. Si Dios quiere.

 

 
 
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