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Con mayor gente que la esperada,  se realizó la primera charla de un ciclo de cuatro, totalmente independientes una de otra que se desarrollarán los Martes a las 20:30 Hs. en el salón de San Martin 778 dictadas por el Profesor Roberto Franco, gratuitas y abiertas para todo público interesado en conocer conceptos diferentes sobre la economía, llevados a cabo despues de largos años de estudio y de ejercer la docencia sobre la materia en carreras terciarias.-

 

¿BENDITA O MALDITA ECONOMIA?

I

El motivo de tratar de resumir en cuatro exposiciones el dilema de vivir en una bendita o en una maldita economía, surge de la imperiosa necesidad, así lo creo, de recuperar aunque más no sea en espacios reducidos, la capacidad de investigación, de debate y de sentido común en el tratamiento de las diversas áreas de las ciencias sociales.
No escapa a nadie ya que la educación padece una crisis postrera.
De la misma será difícil emerger. Ello se debe a que no es una crisis casual, es total y absolutamente provocada.
La economía no escapa a esta grave situación.
En los ámbitos más elevados de la educación se han perdido por completo los valores esenciales que hacen a una profundización del pensamiento económico íntimamente relacionado con la realidad que afecta al hombre.
Existe una sola economía, alejada de toda conexión con la moral, donde el egoísmo, la utilidad, la fragmentación del pensamiento y el desprecio por la dignidad humana se observar cotidianamente.
Un día la salvación que todo lo supera es el marketing, otro día la economía social, y cuando el faro que materialmente los mantiene se extingue, aparece la responsabilidad social empresaria, y así indefinidamente, mientras la realidad social no absorbe en carne propia tantas elucubraciones brillantes.
Ni siquiera escapan a esta problemática centros de estudios católicos, pese a tener a su favor una diversidad de autores y trabajos que permiten comprender cual es la economía que está en sintonía con la Doctrina Social de la Iglesia.
En esta primera exposición he tratado de definir el fin de los desvelos de la economía: el hombre.
Ello a fin de poder adecuar los recursos que nos ofrece la naturaleza y que el hombre mismo ha sabido incrementar, a fin de poner la ciencia exclusivamente a su servicio.
También he avanzado sobre al comparación de las dos líneas de pensamiento en que se pueden agrupar todas las ideas económicas.
He sintetizado la razón de ser de las actividades económicas y la necesidad de interpretar la función de producción en pos del Bien Común.
Interpretar coherentemente el producto bruto interno nos permite comprender muchas de las construcciones actuales que esclavizan al hombre.
En la segunda exposición incursionaré en una de las grandes deformaciones artificiales que afectan la economía, en beneficio de pocos y para el sufrimiento de muchos.

Roberto E. Franco